domingo, 10 de enero de 2010

Como desprendiéndose de la línea horizontal, un fuego rojo, ardiente, que se va difuminando en naranjas y amarillos, forman una pátina. Saliendo de ella, violetas -y fucsias también- se van abriendo camino cada vez más pequeños. Un celeste que oscurece ofrece resistencia. Es un espectáculo visual, El Pintor arroja verdes por aquí y por allá para unificar la obra. Se escucha el susurro de lo que ocurre por debajo, pero lo importante está arriba. Y aunque quisiera congelar el momento, el tiempo es más fuerte. Entonces ya nada de la obra queda. Se ha perdido, es pasado. Ahora sólo hay un negro estrellado cubriendo mi cabeza y las olas se dedican a consolarme.

Atardecer en la playa

1 comentario:

es bueno pensar