Bueno, ahora que tenemos un largo receso escolar es obvio que no vamos a contagiarnos, porque ya estamos todos inmunes y el único foco de contagio son las escuelas y universidades. O, por el contrario, esto es solo el principio del Apocalipsis y todo es porcino; el aire que respiramos está cargado de gripe A y todos somos chanchos. No comamos para no contagiarnos de la comida ni del tenedor ni del cuchillo; no bebamos para no contagiarnos del líquido ni del vaso; no hablemos para no transmitir el virus; no toquemos nada para no contagiarnos por la piel la gripe (el agua, el jabón, el alcohol, nada existe); no durmamos para no babearnos o para tocar algo sin darnos cuenta o respirar aire porcino. No hay límites para la enfermedad.
Siento que la enfermedad es lo único cierto de todo lo que escucho. Las medidas de higiene que se piden tomar no son nada del otro mundo, son cosas que deberíamos hacer en la vida diaria. Cada vez que entro de la calle o salgo del baño me lavo las manos, antes de comer me lavo las manos, después de estornudar me lavo las manos, si estoy enferma es obvio que no voy a saludar a todo el mundo sin avisar. Pero nadie lo hace y por eso ahora hay que pedirlo. Tantas cosas parecían obvias...
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es bueno pensar